Mano a mano con Germán Blanco y sus vinos

Mano a mano con Germán R. Blanco

Hace unas semanas estuvo visitando Toledo, y las gestiones de Vinnac Wine y la inmejorable hospitalidad de La Clandestina, dejaron este mano a mano con Germán Blanco.

De sus vinos te vengo hablando hace rato, el Bicicleta Voladora fue uno de los primeros, sino el primero, de los vinos españoles que congenió a la perfección con ese estilo “cuevero” que arrastro desde Argentina.

Una “Cata Clándestina” fue la excusa de Germán para volver al ruedo luego de un año paralizado por la pandemia, en La Clandestina de las Tendillas había sido su última presentación, justamente la noche anterior a que el estado de alarma se instaurara en España, y allí era donde sentía que tenía que volver a empezar.

La cena maridaje estaba prevista para las 20:30 horas, y a las 19:00 yo me encontraría con Germán, con la idea de hablar un rato tranquilos y conocer un poco más sobre sus proyectos.

Obviamente una vez que nos sentamos y descorchamos un vino, mi faceta bloguera desapareció, y todo se transformó en una amistosa charla entre copas.

Pero más allá de pasear entre temas que iban desde su pasión por escalar y disfrutar del buen comer y beber -sus arroces ya son furor en las redes- aproveché para pasar en limpio los distintos proyectos que lleva adelante.

Me resulta interesante comenzar por Casa Aurora la bodega que montó en homenaje a su bisabuela en Albares de la Ribera, zona del Bierzo Alto, pero fuera de la Denominación de Origen.

En este proyecto, quizás de mis preferidos, ya han pasado por mi copa.

La Nave 2018. Ojo porque este vuela enserio, solo pude probar una botella y cuando quise comprar otra ya estaba agotado. Un tremendo Low Cost. Un Corte con la Mencía como protagonista, con toda la expresión de su fruta roja y fondo especiado. Ligero y jugoso, sin demasiadas pretensiones este vino encuentra todo lo que busca.

Clos Pepín 2019. Como todo en este proyecto el corte lo determina el viñedo, sin distinguir tintas de blancas. La frescura siempre será un hilo conductor en los vinos de Germán, y aquí resaltan las notas florales en nariz. Facilidad trago, cierta complejidad y sabroso final.

Poula 2015. Este vino fue parte de un momento muy especial en el que hicimos un descorche simultaneo con Nicolas Orsini, y te lo cuento con lujo de detalles AQUÍ

Poula 2019. La síntesis del vino de pueblo en palabras de Germán, lindo desde el formato de la botella hasta la última gota. Un corte de tintas y blancas en una proporción de 60/40 aproximadamente, con gran complejidad, acidez marcada, lindo volumen, fruta, flor y frescura.

Luego, con la misma filosofía nace otro proyecto, pero esta vez en Ribera del Duero, se trata de Quinta Milú.

Esa filosofía que deja ver claramente el potencial de la fruta y la expresión del lugar, escapando a la sobremaduración y sobreextracción a la que nos tiene acostumbrados esta Denominación de Origen.

De aquí puedo hablarles sobre:

Milú 2019. Otra bomba Low Cost. Con ganas de romper con lo que acostumbra la Denominación de Origen, la frescura será su identidad, la fruta su carta de presentación, y la vivacidad y la facilidad de trago los descriptores de este 100% Tempranillo que dura poco en botella.

Quinta Milú La Cometa 2018. Un Tempranillo con crianza en fudres y barricas usadas, en donde la crianza se siente pero está para sumar y no para llevarse el vino. Especias y fruta negra en nariz. Con presencia, estructura y taninos marcados en boca, en donde la fruta y las especias se abren paso de la mano de una acidez marcada.

Por último, el proyecto que faltaba, ese que todos pedían, y se hizo realidad, el de la D.O.Ca. Rioja y su Bicicleta Voladora.

Como les dije antes este fue el primer vino de Germán que me cruce en este camino que vengo recorriendo por España, y fue el proyecto que me dijo que efectivamente por estas tierras también hay productores que buscan ir un poco más allá en sus elaboraciones.

Obviamente tuvo su exclusividad y el detalle lo tenés AQUÍ

Durante la charla de este mano a mano con Germán Blanco, entre copas, surgió la pregunta sobre cuál de todos era su proyecto favorito, en la creencia de que alguna zona o algún viñedo particular inclinaría la balanza.

Pero la respuesta fue clara y sincera, “no puedo elegir uno, todos son el resultado de mi tiempo, mi trabajo y mi pasión. Sería como elegir entre alguno de mis hijos, no podría…” 

Además contó que justamente varios de los nombres de las etiquetas de sus vinos han sido sugerencia de sus hijos o bien hacen referencia a ellos, como Milú, así llaman a su hijo mayor, o Bicicleta Voladora “¿qué niño no quisiera tener una?”.

Para darle un cierre a esta nota, y compartir uno los consejos que me ha dejado Germán esa tarde, sepan que “la añada 2018 en Bierzo Alto ha sido algo excepcional” así que a stockearse sin dudarlo.

Hasta aquí lo que fue este mano a mano con Germán Blanco en una maravillosa charla que se prolongó hasta la noche, regada por vinos de todo tipo y lugar, de esas en las que se aprende, se disfruta y se comparte.

Salud!

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